Un buen aceite de oliva virgen extra se reconoce por su aroma a frutas y/o hortalizas frescas, hojas, hierba, flores…y por su total ausencia de defectos o aromas y sabores que no sean agradables.

Características de un buen aceite de oliva virgen extra

Hay tres atributos fundamentales que se tienen en cuenta sensorialmente en la hoja oficial de cata que utilizamos los catadores profesionales cuando valoramos organolépticamente el aceite de oliva virgen extra: el frutado (aprende a decirlo así, en lugar de afrutado, y quedará constancia de que eres un experto en aceite o al menos, que te estás iniciando en ello); el amargo, y el picante.

Un buen aceite de oliva virgen extra tiene que tener, en una escala del 1 al 10, un mínimo de 5 en la valoración del atributo frutado. Consideramos el frutado como las sensaciones olfativas detectadas directamente al oler el aceite y también una vez lo hemos tragado, es decir, la sensación percibida vía retronasal; este frutado puede ser de características verdes o maduras, si recuerda a frutos verdes o frutos maduros respectivamente.

Color, sabor y cuerpo del aceite de oliva virgen extra

El color del aceite de oliva virgen extra no se tiene en cuenta desde el punto de vista de la calidad; hay aceites de un color más verde y otros que tienden a ser más amarillentos. Aunque es cierto que el consumidor suele pensar que los aceites de color verde intenso son mejores, muchas veces nos llevamos sorpresas cuando los probamos y descubrimos defectos surgidos de algún fallo en el proceso de elaboración, o derivados de un mal estado de la aceituna, de algún error cometido durante la recogida, o de una deficiente condiciones del transporte de la aceituna hasta desde el campo hasta almazara.

Por lo tanto, no te fíes de un aceite de oliva virgen extra con un color muy bonito, huélelo y pruébalo para saber si es bueno o no! Tus sentidos son los mejores jueces.

Cuando lo pruebes podrás reconocer si el aceite de oliva virgen extra que has escogido tiene un sabor agradable, y si ese sabor se prolonga durante cierto tiempo en la boca o se queda muy corto.

Hay que prestar atención a los atributos amargo y picante, y ver si se manifiestan de forma equilibrada o no (aunque esto es cuestión de gustos ya que hay consumidores que no son partidarios del amargor y picor en los aceites).

Hay aceites que no amargan ni pican, normalmente porque la aceituna a partir de la cual he obtenido el aceite se encontraba en un estado de maduración avanzado, y estos aceites pueden ser excelentes; en cualquier caso, aunque se prefiera un aceite de este último perfil sensorial, debemos identificar y saber que los atributos amargo y picante se valoran positivamente.

Por último, cuando traguemos el aceite de oliva virgen extra, detectaremos mediante el retrogusto un conjunto de las sensaciones adicionales, que habrán de ser persistentes en boca.

Diremos que un aceite de oliva virgen extra es equilibrado o armónico cuando ningún aroma o sabor sobresalga sobre los otros de forma muy significativa.

Todas estas sensaciones positivas son las que se tienen en cuenta al valorar si un aceite es muy bueno o normal, si es excelente (lo que consideraríamos Premium) o simplemente un aceite de oliva virgen extra correcto.

Los aceites de oliva virgen extra de Oleumbox son de primera calidad

Todos los aceites que incluimos en nuestras selecciones Oleumbox son aceites que destacan por especiales características organolépticas, aceites de oliva virgen extra con intensos aromas y sabores agradables al paladar.

Cada uno de ellos maridará con un plato de cocina diferente, o tendrá una personalidad propia y diferente cuando lo tomes con un buen pan.

Recuerda que el aceite de oliva virgen extra es un ingrediente básico en la Dieta Mediterránea y tiene tanta personalidad – con su amplio abanico de aromas y sabores en función de su procedencia, forma de elaboración, estado de la aceituna, etc..- que es capaz de transformar y mejorar un simple plato de cocina convirtiéndolo en excelente.